Mostrando entradas con la etiqueta Susan Stephens. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Susan Stephens. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de abril de 2018

Atada A El



¡Nueve meses para reivindicar lo que era suyo!

Para Cassandra Rich trabajar de jardinera en la Toscana era la mejor manera de escapar de su pasado. Hasta que el dueño de la finca honró a la casa con su presencia y a Cassandra con su atención.

Marco di Fivizzano no podía apartar la mirada de la deliciosa Cass. Y, cuando la invitó a ser su pareja en una gala benéfica, descubrió quién era aquella rubia ardiente, tanto durante la cena, como después en la cama.

Cass floreció entre los brazos de Marco y encontró en ellos la libertad que siempre había ansiado… hasta que descubrió que estaba embarazada y atada al multimillonario para siempre.

viernes, 19 de enero de 2018

Un deseo abrasador


El secreto de Lizzie tenía nombre, Thea. ¡Y era su hija!
Cuando Damon Gavros entró en el restaurante donde trabajaba Lizzie Montgomery, el abrasador deseo mutuo atravesó el calor de la cocina. Instantáneamente, ella retrocedió once años, a la maravillosa noche que habían compartido. Y aunque él fuera la causa de que Lizzie lo hubiera perdido todo, la irresistible conexión entre ambos seguía echando chispas. Sin embargo, había una cosa que Damon no sabía de Lizzie… todavía.
Damon estaba seguro de que Lizzie le ocultaba algo y tenía la intención de averiguarlo…

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El jinete argentino

La sangre latina que ardía en las venas del campeón de polo Nero Caracas lo impulsaba a conseguir todo aquello que quería.
Bella Wheeler había seguido los pasos de su padre como adiestradora de caballos. Pero el vergonzoso legado de su progenitor la obligaba a adoptar una postura estrictamente profesional y no intimar con nadie. Sin embargo, había dos cosas que Nero anhelaba de aquella mujer hermosa y altanera... el mejor caballo del mundo y el cuerpo puro e inmaculado que se ocultaba bajo la coraza de hielo.

                                                   Gracias a Emrujadas por la lectura